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Patinete eléctrico no frena: causas, arreglo y seguridad

Que un patinete no frene es la avería más peligrosa de todas. Repasamos las causas según el tipo de freno (disco, tambor, hidráulico o electrónico), cómo diagnosticarlas sin arriesgarte y cuándo toca pasar por el taller.

Equipo MonopatinShop3 de julio de 202619 min de lectura

Que un patinete no frena bien —o directamente no frena— no es una avería más: es la más peligrosa de todas. El freno es el único sistema que se interpone entre tú y un golpe, y cuando falla, cada metro cuenta. Si notas que tu patinete eléctrico tarda en detenerse, que la maneta se va al fondo sin apenas efecto, que frena a tirones o que hace un ruido metálico feo, lo primero no es seguir rodando "con cuidado": es parar. Empujarlo andando hasta casa siempre es mejor que fiarte de un freno a medias.

En esta guía vamos a hacer lo mismo que haríamos en el mostrador de nuestro taller en Tarragona: primero entender qué tipo de freno lleva tu patinete, porque no falla igual un disco mecánico que un tambor, un hidráulico o un freno electrónico. Después repasamos las causas más frecuentes por las que un patinete deja de frenar bien, cómo diagnosticarlas paso a paso sin arriesgarte, qué puedes ajustar tú y qué es mejor dejar en manos de un profesional. Verás también una tabla de causas y síntomas para orientarte rápido.

Un aviso que va por delante y que aquí importa más que en ninguna otra avería: los frenos son seguridad pura. Un ajuste mal hecho no deja el patinete "regular", lo deja peligroso. Además, para llegar al freno electrónico o a ciertos cables hay que abrir zonas cercanas a la batería de litio y a la electrónica de potencia, con su riesgo de cortocircuito. Los pasos que te contamos para casa son seguros y no implican abrir la batería. Todo lo que vaya más allá es trabajo de taller. Con eso claro, vamos al lío.

Un patinete que no frena bien no se conduce: seguridad primero

Empecemos por lo importante, aunque suene obvio: si tu patinete no frena con garantías, no lo uses. No es dramatismo de taller. A 25 km/h, que es el límite legal de un VMP, tu patinete y tú pesáis del orden de 100 kilos lanzados. La distancia que necesitas para detenerte con el freno en buen estado ya es respetable; con el freno gastado o descompensado, se dispara justo en el peor momento.

Piensa en el día a día de Tarragona. Bajas de la Part Alta, coges una cuesta hacia el centro, un coche frena delante o un peatón sale entre dos vehículos. En esa décima de segundo no hay margen para "a ver si frena". Por eso, ante cualquier duda con el freno, aplicamos tres reglas básicas:

  • No circules si el freno no responde con firmeza. Camina el patinete o cárgalo.
  • Prueba siempre a baja velocidad y en zona segura después de cualquier ajuste, antes de meterte en tráfico o en una bajada.
  • Ten siempre un freno mecánico en condiciones. El freno electrónico o de motor está muy bien, pero no puede ser tu único sistema de frenado: si se queda sin batería o falla la electrónica, te quedas sin nada.

Frenar bien no va solo de la pieza: va de anticiparte, de no ir pegado al de delante y de adaptar la velocidad al firme mojado, que alarga muchísimo la frenada. Pero todo eso solo funciona si el freno, mecánicamente, está a la altura. Vamos a asegurarnos de que lo esté.

Tipos de freno en un patinete eléctrico

Antes de diagnosticar nada, tienes que saber qué frenos lleva tu patinete, porque cada sistema falla de una manera y se arregla de otra. La mayoría de patinetes combinan dos frenos: uno mecánico y uno electrónico, o dos mecánicos, uno en cada rueda. Estos son los que te vas a encontrar:

  • Freno de disco mecánico. Un disco metálico solidario a la rueda y una pinza con dos pastillas que lo aprietan, accionada por un cable desde la maneta. Es el más común en gama media y el más fácil de ajustar en casa.
  • Freno de disco hidráulico. Igual en concepto, pero en vez de cable usa un líquido a presión por un latiguillo. Frena muchísimo mejor y más progresivo, pero su mantenimiento (purgado, fugas) es de taller. Típico de patinetes potentes.
  • Freno de tambor. Va cerrado dentro del buje de la rueda, protegido del agua y el polvo. Lo montan modelos como la serie Ninebot Max. Requiere poco mantenimiento, pero cuando toca ajustarlo o cambiar zapatas, es más laborioso.
  • Freno electrónico o regenerativo (EABS). No es una pieza que aprieta: es el propio motor haciendo de freno y, de paso, recuperando algo de energía. Lo gestiona la controladora. Muchos Xiaomi lo llevan en la rueda delantera combinado con un disco detrás.
  • Freno de pie o de guardabarros. El clásico de pisar el guardabarros trasero contra la rueda. Suele ser un apoyo de emergencia, no el freno principal.

Aquí tienes un resumen rápido para situarte:

Tipo de frenoCómo actúaMantenimiento habitual
Disco mecánicoCable que aprieta pastillas contra el discoTensar cable, cambiar pastillas, centrar pinza
Disco hidráulicoLíquido a presión por latiguilloPurgado, revisar fugas (taller)
TamborZapatas dentro del bujeAjuste de cable, cambio de zapatas (taller)
Electrónico / EABSEl motor retiene vía controladoraAjustes de firmware, sensor de maneta, conectores
GuardabarrosFricción del pie sobre la ruedaRevisar que no esté flojo ni roto

Identifica cuál es el tuyo (o cuáles) y sigue leyendo por la sección que te toque. Si no lo tienes claro, en el taller lo vemos en un vistazo.

Las causas más frecuentes de que un patinete no frene

Antes de meternos por tipo de freno, este es el mapa general. La mayoría de "mi patinete no frena" que entran por la puerta se explican por una de estas causas:

  • Pastillas de freno gastadas. Es, de largo, la número uno en frenos de disco. Cuando el material de fricción se agota, la maneta se va al fondo y frena poco o nada.
  • Cable destensado o roto. En frenos mecánicos, un cable flojo hace que la maneta viaje mucho antes de morder; uno roto o deshilachado deja el freno inservible.
  • Disco sucio, grasiento o alabeado. Aceite, grasa de cadena mal aplicada o un disco doblado por un golpe reducen o "ensucian" la frenada.
  • Pinza desalineada o suelta. Si la pinza no está centrada, las pastillas no muerden bien o rozan de forma constante.
  • Freno hidráulico con aire o fuga. La maneta se nota esponjosa, blanda, y el freno pierde fuerza. Necesita purgado o reparación.
  • Freno electrónico desactivado o averiado. Un cambio de firmware, un modo distinto, un sensor de maneta gripado o un conector suelto lo dejan sin retención.
  • Maneta rota o mal ajustada. Una maneta con holgura, agrietada o con el recorrido mal regulado no transmite bien la orden de frenar.
  • Humedad, óxido o frío. Un cable oxidado o gripado, o un latiguillo con condensación, empeoran la respuesta, sobre todo tras un tiempo parado.

Con este mapa en la cabeza, vamos a lo concreto según tu tipo de freno.

Freno de disco mecánico: pastillas, cable, disco y pinza

Es el freno más habitual y, por suerte, el más diagnosticable en casa. Cuando un disco mecánico "no frena", casi siempre es una de estas cuatro cosas.

Pastillas gastadas. Mira las pastillas por la ranura de la pinza. Si el material de fricción está muy fino (por debajo de aproximadamente un milímetro y medio o dos, orientativamente) o ves el soporte metálico casi tocando el disco, están al límite. Unas pastillas agotadas explican el 80 % de los "frena poco". Se cambian, pero conviene usar las adecuadas para tu pinza.

Cable destensado. Si la maneta recorre mucho antes de hacer efecto, seguramente el cable ha cedido con el uso. Aquí entra el tornillo tensor (el barrilete que hay en la maneta o junto a la pinza): girándolo se recupera tensión. Es el ajuste más sencillo y el que resuelve muchos casos. Ojo: tensar de más hace que la pastilla roce siempre y frene el patinete, lo cual te roba autonomía y calienta el disco.

Disco sucio o alabeado. Un disco con grasa o aceite frena fatal y chirría. Se limpia con un limpiador de frenos específico, nunca con lubricante. Si el disco está doblado (lo notarás porque roza de forma rítmica al girar la rueda), hay que enderezarlo o cambiarlo.

Pinza desalineada. Si la pinza no está centrada sobre el disco, una pastilla trabaja y la otra no, o rozan de forma continua. Se afloja, se centra respecto al disco y se vuelve a apretar. Es un ajuste fino que conviene hacer con calma.

Si te ves con maña, tensar el cable y cambiar pastillas es asumible en casa. Te lo contamos con más detalle en nuestra guía para ajustar y cambiar los frenos del patinete. Si el disco está tocado o la pinza no hay manera de centrarla, mejor tráelo.

Freno de tambor: sellado, pero no eterno

El freno de tambor que montan patinetes como el Segway Ninebot Max G2 tiene una gran ventaja: va cerrado, así que ni el agua ni el polvo lo afectan casi, y aguanta muchísimos kilómetros con poco mantenimiento. Pero "poco" no es "cero".

Cuando un tambor empieza a frenar menos, lo habitual es que el cable se haya destensado con el uso, igual que en el disco mecánico. El ajuste se hace también con un tensor, recuperando recorrido de la maneta. Si aun tensándolo bien la frenada sigue floja, puede que las zapatas interiores estén gastadas, y ahí ya hablamos de abrir el buje, lo cual es más laborioso y suele ser trabajo de taller.

Señales de que tu freno de tambor pide revisión: la maneta se va más al fondo que antes, notas la frenada "lejana" o escuchas un roce interno que antes no estaba. Como todo va cerrado, no puedes inspeccionarlo a simple vista como un disco, así que aquí el diagnóstico por tacto y por comparación con "cómo frenaba antes" es clave. Si tu tambor ha perdido fuerza y el tensado no lo soluciona, no lo fuerces: es de las reparaciones que conviene dejar en manos de alguien que ya haya abierto unos cuantos.

Freno electrónico y regenerativo (EABS): cuando el freno de motor falla

El freno electrónico es cómodo y silencioso, pero tiene un peligro psicológico: te acostumbras a él y bajas la guardia con el mecánico. Si tu patinete de repente "retiene" menos al soltar gas o al accionar la maneta electrónica, repasa esto.

Un cambio de modo o de firmware. Muchos patinetes permiten ajustar la intensidad del freno regenerativo (suave, medio, fuerte) desde la app o el display. Una actualización de firmware o un cambio de modo puede haberlo dejado más flojo sin que te dieras cuenta. Revisa la configuración antes de pensar en avería.

El sensor de la maneta. En muchos modelos, la maneta lleva un sensor que le dice a la controladora "está frenando" para cortar el motor y activar el freno electrónico. Si ese sensor se gripa, se ensucia o se descoloca, el freno electrónico no entra bien, o al revés: el patinete cree que frenas siempre y pierde fuerza. Si además notas que le cuesta acelerar, échale un ojo a nuestra guía sobre por qué un patinete eléctrico pierde potencia, porque un freno que roza o un sensor atascado están detrás de los dos síntomas.

Conectores y controladora. El freno electrónico depende de la electrónica de potencia. Un conector del motor suelto, humedad en la controladora o un fallo interno pueden dejarlo sin actuar. Aquí ya no hay ajuste casero: toca diagnóstico con herramientas.

Insistimos en lo de antes: el freno electrónico nunca debe ser tu único freno. Si el tuyo ha dejado de retener, redúcete a rodar con mucho margen usando el mecánico y pásate por el taller. Y si por lo que sea tu patinete solo frenaba con el electrónico, es un patinete mal planteado para circular; hablamos de ello más abajo.

Freno hidráulico: tacto esponjoso, purgado y fugas

Los frenos de disco hidráulicos son los que mejor frenan, con diferencia: progresivos, potentes y con poco esfuerzo en la maneta. Los montan patinetes potentes como el M41 Armored con frenos hidráulicos NUTT, pensados justamente para tener un frenado a la altura de sus prestaciones. Pero cuando fallan, no es cosa de aficionado.

La señal clásica de un hidráulico que empieza a fallar es el tacto esponjoso: aprietas la maneta y la notas blanda, "con aire", y el freno llega tarde o flojo. Eso suele significar que ha entrado aire en el circuito y hay que purgarlo, un proceso que expulsa el aire y repone líquido. Se necesita el líquido correcto (mineral o DOT según el sistema, no se mezclan), herramientas y método. Hacerlo mal deja el freno peor que estaba.

El otro problema es la fuga: si ves líquido en el latiguillo, en la pinza o en la maneta, o el nivel baja, hay que localizar y reparar la fuga antes de purgar. Un hidráulico que pierde líquido acabará por no frenar.

Nuestro consejo: el freno hidráulico es de las pocas cosas en las que desaconsejamos abiertamente el "hazlo tú" si no tienes experiencia. Es el sistema que mejor frena, sí, pero también el que peor perdona un error de purgado. Si el tuyo va esponjoso o pierde líquido, no experimentes: es exactamente el tipo de reparación para la que existe nuestro taller de patinetes en Tarragona.

Cómo diagnosticar por qué tu patinete no frena, paso a paso

Vale, tienes claro el tipo de freno. Ahora, una rutina ordenada para localizar el problema sin arriesgarte. Hazla con el patinete apagado y, para las pruebas de rodadura, en una zona llana y despejada.

  1. Identifica qué freno falla. ¿El delantero, el trasero o los dos? Acciona cada maneta por separado y fíjate en cuál no muerde. Esto ya te dice por dónde tirar.
  2. Mira el recorrido de la maneta. Si la maneta llega casi al puño sin apenas frenar, sospecha de cable destensado, pastillas gastadas o (en hidráulico) aire.
  3. Prueba el giro libre de la rueda. Levanta cada rueda y hazla girar. Debe girar suelta y frenar en seco al accionar la maneta. Si roza siempre, la pinza está mal centrada o el cable demasiado tenso; si no frena al accionar, el problema está claro.
  4. Inspecciona pastillas y disco. Con luz, mira el grosor de las pastillas y si el disco está limpio, recto y sin rayas profundas.
  5. Revisa cable, latiguillo y tensor. Busca cables deshilachados, latiguillos con fuga y prueba a ajustar el tensor si el freno es mecánico.
  6. Para el freno electrónico, enciende y observa. Mira si hay algún código de error en pantalla, comprueba los modos y fíjate en si el sensor de la maneta vuelve bien a su sitio.
  7. Prueba final a baja velocidad. Solo cuando el freno responda con firmeza en parado, haz una prueba corta a paso de peatón en zona segura. Si no frena en seco, no salgas a la calle.

Si en cualquier paso ves algo que no controlas —un disco doblado, una fuga, un error que no se va—, no sigas: es la señal de traerlo al taller.

Qué puedes ajustar tú y qué es mejor dejar al taller

No todo requiere taller, pero con los frenos conviene ser especialmente honesto sobre dónde está el límite de lo casero. Esta tabla te orienta:

Tarea¿En casa?Comentario
Tensar el cable con el tornillo tensorAjuste básico, resuelve muchos "frena poco"
Cambiar pastillas de discoSí, con mañaUsa las correctas y centra bien la pinza
Centrar la pinzaSí, con pacienciaAjuste fino; prueba el giro libre al acabar
Limpiar el discoSolo con limpiador de frenos, nunca aceite
Cambiar o enderezar un discoMejor tallerRequiere pieza correcta y verificar el alabeo
Purgar un freno hidráulicoTallerLíquido específico y método; error = freno peor
Reparar una fuga hidráulicaTallerLocalizar y sustituir la pieza dañada
Cambiar zapatas de tamborTallerHay que abrir el buje
Diagnosticar freno electrónicoTallerSensor, conectores, controladora, firmware

La regla de oro: si el ajuste es mecánico, accesible y reversible (tensar, limpiar, cambiar pastillas con criterio), adelante con calma. Si toca abrir sistemas cerrados, tocar hidráulica o electrónica, o si después de tu ajuste el freno no queda perfecto, para y que lo mire un profesional. Con los frenos, el "casi bien" no vale.

Errores típicos que empeoran el frenado

En el taller vemos una y otra vez los mismos fallos que, con buena intención, dejan el freno peor. Evítalos:

  • Engrasar cerca del disco o las pastillas. Un poco de aceite en el disco y adiós frenada, además de chirridos. El disco se limpia con limpiador de frenos; ni aceite ni WD-40 cerca.
  • Tensar el cable a lo bruto. Si aprietas de más, la pastilla roza siempre: frena el patinete, calienta el disco, gasta pastillas y te come autonomía. La rueda debe girar libre y frenar solo al accionar.
  • Ignorar el chirrido metálico. Ese ruido seco suele ser metal contra metal: las pastillas están agotadas y estás rayando el disco. Cuanto más esperes, más caro sale, porque acabas cambiando también el disco.
  • Fiarlo todo al freno electrónico. Cómodo hasta que falla la electrónica o te quedas sin batería. Mantén siempre el mecánico a punto.
  • Purgar un hidráulico sin saber. Meter aire, usar el líquido equivocado o mezclar tipos deja el freno esponjoso o inservible. Si no lo has hecho nunca, no es el momento de aprender con tu freno de circular.
  • Montar pastillas o discos que no son. Piezas que no encajan del todo frenan mal y se desgastan raro. Usa el recambio adecuado para tu pinza.

Casi todos estos errores nacen de tratar el freno como algo secundario. No lo es: es tu seguro de vida sobre dos ruedas.

Mantenimiento preventivo para no quedarte sin frenos

La mejor reparación de frenos es la que no llega a hacer falta. Con revisar cuatro cosas cada cierto tiempo, evitas el 90 % de los sustos:

  • Comprueba el recorrido de la maneta cada pocas semanas. Si empieza a irse más al fondo, tensa el cable antes de que se convierta en problema.
  • Vigila el grosor de las pastillas. No esperes al chirrido metálico. Cámbialas cuando estén finas, no cuando ya rayen el disco.
  • Mantén el disco limpio y seco. Sin grasa, sin aceite. Si has lubricado la zona de la rueda, protege el disco.
  • Presta atención tras la lluvia o un tiempo parado. La humedad puede oxidar cables y empeorar la respuesta. Da unas frenadas suaves al arrancar para "secar" el disco antes de confiarte.
  • Antes de una bajada larga, prueba el freno. En Tarragona hay pendientes de sobra; dedica dos segundos a comprobar que muerde antes de lanzarte.

Los frenos entran dentro de la revisión general del patinete, así que si quieres una rutina completa, échale un ojo a nuestra guía de mantenimiento del patinete eléctrico. Un patinete cuidado no solo dura más: frena cuando tiene que frenar, que es de lo que va todo esto.

Cuándo merece la pena cambiar de patinete (y modelos con buen frenado)

A veces la respuesta honesta no es reparar, sino renovar. Si tu patinete es muy antiguo, si el sistema de frenos es endeble para tu uso (bajadas, peso, kilómetros) o si acumula tantas piezas al límite que arreglarlo sale casi como un frenado nuevo entero, tiene sentido plantearse un cambio, sobre todo si además el modelo no está homologado para la normativa vigente.

Si ruedas por una ciudad con cuestas como Tarragona, o si cargas peso, prioriza patinetes con un buen sistema de frenado:

  • Freno de tambor, como el del Ninebot Max G2: sellado, fiable y de bajo mantenimiento, perfecto para uso diario sin complicaciones.
  • Freno hidráulico, como los frenos NUTT del M41 Armored: máxima potencia de frenado y tacto progresivo, ideal si buscas prestaciones y seguridad en bajadas.
  • Doble freno (uno en cada rueda, o mecánico más electrónico): reparte la frenada y te deja siempre un respaldo.

En nuestra tienda de patinetes eléctricos puedes ver modelos con estos sistemas, montados, configurados y probados antes de salir por la puerta. Y si dudas entre reparar el tuyo o cambiarlo, te lo decimos sin venderte humo: a veces el arreglo es de cinco minutos y a veces es tirar dinero. Nuestro trabajo es que lo sepas antes de gastar.

Cómo lo revisamos en MonopatinShop (Tarragona)

Los frenos son, para nosotros, lo primero que miramos cuando entra un patinete, precisamente porque son seguridad. En MonopatinShop, nuestro taller y tienda en C/ Jaume I, 5 (43005 Tarragona), revisamos y reparamos frenos de todas las marcas: Xiaomi, Segway/Ninebot, Dualtron, Cecotec, Smartgyro, Inokim, Kugoo y más. Esto es lo que hacemos:

  • Diagnóstico del frenado. Comprobamos manetas, cables, pastillas, discos, tambores, hidráulica y freno electrónico, y te decimos qué falla y qué necesita. El diagnóstico es gratis si reparas con nosotros.
  • Reparación completa. Cambiamos pastillas, discos, cables y manetas, centramos pinzas, purgamos frenos hidráulicos, reparamos fugas y diagnosticamos frenos electrónicos con herramientas.
  • Piezas correctas y garantía. Trabajamos con recambios originales o equivalentes de calidad y damos garantía sobre la reparación, porque un freno no es sitio para improvisar.
  • Todo probado. No te devolvemos el patinete hasta que frena como debe, comprobado en el taller.

Si notas que tu patinete frena menos, hace ruido o la maneta se va al fondo, no esperes a que vaya a peor. Escríbenos por WhatsApp al +34 616 686 593, llámanos al 643 27 47 56 o 616 686 593, o pásate por la tienda de lunes a viernes de 10 a 20h y sábados de 11 a 15h. Traer el patinete andando y salir con el freno a punto siempre es mejor plan que arriesgarte en la próxima bajada. Y recuerda: con los frenos, ante la duda, mejor pasarse de prudente.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo seguir usando el patinete si frena poco?
No te lo recomendamos. El freno es el único sistema que te separa de un golpe, y un frenado débil se convierte en insuficiente justo cuando más lo necesitas: una bajada, un peatón que cruza, un semáforo. Si notas que la maneta se va al fondo, que tarda en detenerse o que hace ruido metálico, deja de circular y revísalo o tráelo al taller. Empujarlo andando hasta casa es más seguro que fiarte de un freno a medias.
¿Por qué mi patinete frena a tirones o hace ruido al frenar?
Suele ser el freno de disco: pastillas muy gastadas, disco sucio de grasa o polvo, disco ligeramente alabeado o la pinza desalineada rozando. Un chirrido agudo constante avisa de que las pastillas están al límite; un ruido metálico seco significa que ya rozan metal con metal y están rayando el disco. En ambos casos toca revisar pastillas y disco cuanto antes, porque de ahí a quedarte sin freno hay poco.
¿Puedo ajustar yo el freno de mi patinete?
Los ajustes sencillos, sí: tensar un freno de disco mecánico con el tornillo tensor del cable, centrar la pinza o cambiar unas pastillas si tienes maña y las herramientas. Lo que NO deberías improvisar es purgar un freno hidráulico, reparar una fuga o diagnosticar un freno electrónico que no responde: ahí un error se paga con el freno fallando en marcha. Ante la duda, mejor que lo mire un profesional.
¿Es normal que el freno electrónico frene menos que antes?
El freno electrónico o regenerativo (el que usa el motor para retener) puede notarse más flojo por una actualización de firmware, un cambio de modo o un ajuste de su intensidad. Pero si de repente casi no retiene, puede fallar el sensor de la maneta, un conector o la controladora. Nunca confíes solo en el freno electrónico: tu patinete debe tener también un freno mecánico en condiciones como respaldo.
¿Cuánto cuesta arreglar los frenos de un patinete?
Depende de qué falle. Lo más económico es tensar un cable o cambiar unas pastillas; sube si hay que sustituir un disco, una maneta, un latiguillo hidráulico o reparar el freno electrónico. Por eso lo sensato es empezar por un diagnóstico: en nuestro taller de Tarragona es gratuito si finalmente reparas con nosotros, y siempre te damos presupuesto sin compromiso antes de tocar nada.
¿Reparáis frenos de patinete en Tarragona?
Sí. Estamos en la calle Jaume I, 5 (43005 Tarragona) y revisamos y reparamos frenos de todas las marcas: Xiaomi, Segway/Ninebot, Dualtron, Cecotec, Smartgyro, Inokim y más. Cambiamos pastillas, discos, cables y manetas, purgamos frenos hidráulicos y diagnosticamos frenos electrónicos. Puedes acercarte en horario de tienda o escribirnos por WhatsApp al 616 686 593 y te decimos qué necesita.

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